Ficha técnica Nº 128

Cuando el destino nos alcance
Soylent Green
- Año
- 1973
- Dirección
- Richard Fleischer
- Reparto
- Charlton Heston, Leigh Taylor-Young, Chuck Connors, Joseph Cotten, Brock Peters, Edward G. Robinson
- País
- Estados Unidos
- Duración
- 97 min
- Géneros
- Ciencia ficciónThriller
Sinopsis
Nueva York, 2022. Treinta y cinco millones de personas hacinadas, un planeta agotado por el efecto invernadero y comida de verdad solo para unos pocos. Un detective que investiga el asesinato de un directivo de la mayor empresa de alimentación de la ciudad acaba tropezando con el secreto mejor guardado de todos.
Reseña
Esta es otra de esas películas que la primera vez que la ves te vuela la cabeza. Se estrenó en 1973, en plena ola de ciencia ficción ecologista y pesimista que también dio Naves misteriosas o THX 1138, y comparte con ellas esa sensación de estar viendo un aviso disfrazado de entretenimiento: superpoblación, planeta esquilmado, efecto invernadero mencionado casi de pasada, como si fuera ya una palabra cotidiana en 1973. Hoy sabemos que algunas de sus profecías concretas no se cumplieron como las pintó, y eso, junto a su ritmo pausado y su estética setentera, es probablemente lo que ha hecho que no sea la que mejor ha envejecido de su generación.
Y sin embargo no puedo evitar sentir un escalofrío cada vez que la veo. Charlton Heston interpreta a Thorn, un policía que investiga el asesinato de un alto cargo de la Soylent Corporation, la empresa que mantiene con vida a la población a base de unas galletas sintéticas racionadas por colores: la roja y la amarilla son ya mala señal, pero la verdina, el Soylent Green, se vende como la más nutritiva y codiciada de todas, supuestamente hecha de plancton marino. La investigación de Thorn empieza como un thriller policial convencional y termina destapando algo mucho peor.
En esa investigación le acompaña Sol Roth, su compañero de piso, un anciano investigador interpretado por Edward G. Robinson, en lo que fue literalmente su último papel: rodó la película ya gravemente enfermo y murió pocas semanas después del estreno. Esa circunstancia real se cuela en la ficción en la escena de su despedida, cuando Sol decide acudir a una clínica de eutanasia legal, el "centro para ir a casa", y mientras se apaga le proyectan unas imágenes de la Tierra como era antes: bosques, océanos, animales, todo lo que ya no existe fuera de esas paredes. Es, para mí, el corazón emocional de toda la película, y sabiendo lo que sabemos ahora sobre el propio Robinson, resulta todavía más conmovedor.
Y luego está, claro, el final, con esa frase que se ha convertido en una de las más citadas de la ciencia ficción: Thorn, herido, gritando mientras se lo llevan que "¡Soylent Green está hecho de gente!". Un giro que hoy puede sonar casi a chiste de cultura pop por lo manido que se ha vuelto fuera de contexto, pero que dentro de la película golpea con la fuerza de una acusación directa a todos los que miran hacia otro lado. Por todo eso le pongo un 7 sobre 10: no es perfecta, ni la que mejor sostiene el paso del tiempo, pero sigue siendo una de esas películas que, una vez vistas, dejan una marca que no termina de borrarse.
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