Ficha técnica Nº 122

Flash Gordon
- Año
- 1980
- Dirección
- Mike Hodges
- Reparto
- Sam J. Jones, Melody Anderson, Topol, Max von Sydow, Ornella Muti, Timothy Dalton, Brian Blessed
- País
- Reino Unido
- Duración
- 111 min
- Géneros
- Ciencia ficciónAventura
Sinopsis
Un quarterback de fútbol americano acaba, prácticamente por accidente, pilotando una nave hacia el planeta Mongo, gobernado por el tiránico emperador Ming el Despiadado. Allí, entre hombres halcón, princesas y túnicas doradas, tendrá que convertirse en el héroe que nunca pensó que sería.
Reseña
Flash Gordon se estrenó en 1980, la dirigió Mike Hodges, que venía de hacer Get Carter, y la produjo Dino De Laurentiis, que era el tipo de productor al que le gustaba apostar fuerte y a veces le salía bien y a veces no. Tiene a Queen poniendo la banda sonora, a Max von Sydow de villano y un universo visual absolutamente delirante. Y sin embargo casi nadie la recuerda, y cuando se la recuerda, es casi siempre por la canción.
Lo primero que piensas al ponerla es que alguien se gastó una cantidad absurda de dinero en telas, pinturas y purpurina. Mongo es un universo de colores imposibles, rojos, dorados y azules que no existen en la naturaleza, con decorados que parecen pintados a mano porque en muchos casos lo están. El vestuario, de Danilo Donati, que había trabajado con Fellini y Zeffirelli, es ridículo y perfecto a la vez en cada personaje: los hombres halcón con sus alas, Ming con su túnica dorada y las cejas depiladas. Es todo demasiado, en el mejor sentido.
Y luego está Max von Sydow haciendo de Ming el Despiadado, que es lo mejor de la película sin discusión. Un actor que había trabajado con Bergman y jugado al ajedrez con la Muerte en El séptimo sello, aquí entregado por completo al papel, sin el menor asomo de ironía. Un villano de cómic funciona si el actor se lo cree de verdad, y Von Sydow se lo cree absolutamente. En el otro extremo está Sam J. Jones como Flash, con una presencia física indudable pero poca profundidad, no ayudado por un rodaje problemático que acabó con parte de su doblaje puesto por otra persona.
La banda sonora de Queen, siendo maravillosa, es también parte del problema: es tan buena por sí sola que ha terminado por independizarse de la película y reducirla a ser el contexto de la canción. Y llegó, además, en el peor momento posible, tres años y medio después de Star Wars, cuando el público ya esperaba otra cosa de la ciencia ficción: mundos que parecieran reales, no un espectáculo de teatro y artificio declarado. Así quedó en tierra de nadie, demasiado de juguete para quien buscaba épica, demasiado seria para quien buscaba reírse de ella.
Pese a todo eso, me parece que merece más atención de la que recibe. Tiene una generosidad visual que hoy casi no existe, se nota que la hizo gente que se lo estaba pasando bien, y tiene a Max von Sydow siendo Ming, que ya es motivo suficiente. Es imperfecta, es rara, pero es genuina, y eso hoy no abunda tanto como debería.
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