Ocho películas de terror que usan la ciencia ficción solo como vehículo, no como destino.
Criterio de selección
Criterio de selección. Ninguna de estas películas es, en el fondo, ciencia ficción. El alien, el virus, la señal, el cubo de los Cenobitas: todo eso es decorado y excusa. Lo que de verdad asusta es quedarse encerrado con las personas que hay alrededor, sin saber ya de quién fiarte ni en qué se ha convertido tu propio cuerpo. Van ordenadas por año de estreno.
La tripulación de carga del Nostromo responde a una señal de socorro procedente de un planetoide desconocido y desvía su rumbo para investigarla. Lo que sube a bordo con ellos resultará ser el pasajero más letal que haya viajado nunca en una nave.
Un vagabundo con poderes telepáticos descontrolados es reclutado por una corporación para localizar a otros como él, los scanners, resultado de un fármaco experimental administrado a embarazadas décadas atrás. El problema es que el scanner más poderoso de todos ya les ha encontrado primero, y tiene planes propios para el resto de su especie.
En una base científica aislada en la Antártida, un grupo de investigadores descubre que uno de ellos, no se sabe cuál, ha sido sustituido por un organismo alienígena capaz de imitar a la perfección cualquier forma de vida que devora. Lo único seguro es que ya no se puede confiar en nadie.
El director de una pequeña cadena de televisión especializada en contenidos cada vez más extremos descubre una señal pirata llamada Videodrome, hecha solo de tortura y violencia sin guion aparente. Cuanto más la investiga, menos capaz es de distinguir entre lo que emite la pantalla y lo que le está pasando de verdad a su propio cuerpo.
Un científico brillante e introvertido perfecciona una máquina capaz de teletransportar materia orgánica, y decide probarla consigo mismo sin saber que un pequeño insecto se ha colado en la cápsula con él. Lo que empieza como un triunfo científico se convierte, célula a célula, en una pesadilla imposible de revertir.
Un extraño cubo de rompecabezas, capaz de abrir la puerta a una dimensión de placer y dolor extremos gobernada por los Cenobitas, resucita por accidente a un hombre que había muerto huyendo de esos mismos demonios. Para recuperar su cuerpo por completo, necesitará la ayuda y la sangre de su antigua amante, dispuesta a cualquier cosa por tenerlo de vuelta.
Ripley es la única superviviente cuando su cápsula de escape se estrella en Fiorina 161, una colonia penitenciaria habitada solo por reclusos convertidos a una secta religiosa. Lo que no sabe es que no ha llegado sola, y que esta vez no hay armas, ni marines, ni forma de escapar.
Una tripulación de rescate aborda la Event Horizon, una nave experimental desaparecida siete años atrás que acaba de reaparecer en órbita de Neptuno. La nave, equipada con un motor capaz de plegar el espacio, no viajó a donde debía, y lo que trajo de vuelta sigue todavía a bordo.